{"id":2787,"date":"2025-01-08T11:27:44","date_gmt":"2025-01-08T14:27:44","guid":{"rendered":"https:\/\/inh.cl\/wp\/?p=2787"},"modified":"2025-01-08T11:56:30","modified_gmt":"2025-01-08T14:56:30","slug":"el-espigon-un-aliado-en-el-control-de-inundaciones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/inh.cl\/wp\/el-espigon-un-aliado-en-el-control-de-inundaciones\/","title":{"rendered":"El espig\u00f3n, un aliado en el control de inundaciones"},"content":{"rendered":"<blockquote><p><strong>Columna de opini\u00f3n de Emilio Torres Valdebenito, director ejecutivo del Instituto Nacional de Hidr\u00e1ulica.<\/strong><\/p><\/blockquote>\n<div id=\"attachment_2407\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-2407\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-2407 size-medium\" src=\"https:\/\/inh.cl\/wp\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/e2c4f06e-b028-4237-b9b6-84acf0cfb34d-300x194.jpg\" alt=\"Director de pie, en el laboratorio de modelaci\u00f3n f\u00edsica, con el canal de socavaci\u00f3n de pilas a su espalda.\" width=\"300\" height=\"194\" srcset=\"https:\/\/inh.cl\/wp\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/e2c4f06e-b028-4237-b9b6-84acf0cfb34d-300x194.jpg 300w, https:\/\/inh.cl\/wp\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/e2c4f06e-b028-4237-b9b6-84acf0cfb34d-768x497.jpg 768w, https:\/\/inh.cl\/wp\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/e2c4f06e-b028-4237-b9b6-84acf0cfb34d-1024x662.jpg 1024w, https:\/\/inh.cl\/wp\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/e2c4f06e-b028-4237-b9b6-84acf0cfb34d.jpg 1186w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><p id=\"caption-attachment-2407\" class=\"wp-caption-text\">Emilio Torres Valdebenito, director ejecutivo del INH.<\/p><\/div>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Los r\u00edos se encuentran en un proceso permanente de b\u00fasqueda de un equilibrio. Muchas veces, frente a alguna alteraci\u00f3n (variabilidad clim\u00e1tica, cambio clim\u00e1tico o actividades antr\u00f3picas), el r\u00edo reacciona modificando su profundidad y trayectoria, o simplemente ampliando horizontalmente su ancho, generando probables situaciones de riesgo, especialmente en caso de crecidas importantes o extraordinarias, tanto para la poblaci\u00f3n ribere\u00f1a como para la infraestructura existente. Frente a estas situaciones de riesgo se construyen habitualmente <strong>defensas fluviales<\/strong>. La construcci\u00f3n de defensas en las riberas significa en la pr\u00e1ctica quitarle grados de libertad al r\u00edo, especialmente en la restricci\u00f3n del movimiento lateral. No obstante lo anterior, dependiendo de donde se emplace esta defensa en la ribera podr\u00edamos conscientemente <strong>respetar y mantener todos los grados de libertad del cauce, permitiendo al sistema fluvial \u2013cauce y llanuras de inundaci\u00f3n-\u00a0 su ajuste en forma natural<\/strong>.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En el caso de las <strong>extremas inundaciones que se vivieron durante el a\u00f1o 2023<\/strong> en la zona sur de Chile, los afectados han requerido mayoritariamente como soluci\u00f3n la construcci\u00f3n de <strong>enrocados longitudinales<\/strong>, m\u00e1s que cualquier otro tipo de defensa fluvial. Obviamente las ventajas de las defensas longitudinales, esto es defensas a lo largo de la ribera del r\u00edo, como los enrocados o gaviones, son claras, frente a otros tipos de defensa; sin embargo debido a su costo, solo es posible construir anualmente algunos metros de protecci\u00f3n. Se debe tener presente adem\u00e1s, que la defensa longitudinal pese a sus ventajas importantes, no aleja la corriente de los m\u00e1rgenes protegidos del r\u00edo, por lo que existe un riesgo permanente que se presenten fallas principalmente por <strong>socavaciones en su fundaci\u00f3n<\/strong>, lo que puede provocar el derrumbe de dicha defensa. Por otro lado, por su altura las defensas longitudinales generan una <strong>disociaci\u00f3n o separaci\u00f3n de las orillas con el flujo de agua, alterando muchas veces costumbre locales al imposibilitar o dificultar el acceso directo al agua de animales o lugare\u00f1os<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Las defensas en general est\u00e1n sometidas permanentemente a la din\u00e1mica de procesos de erosi\u00f3n y sedimentaci\u00f3n. Estos procesos, compa\u00f1eros inseparables en el cauce, generan un <strong>desplazamiento del Thalweg<\/strong>. Dependiendo del tipo y posici\u00f3n de las obras de protecci\u00f3n de las riberas que se dise\u00f1en, estos procesos se pueden transformar en aliados importantes de la seguridad frente a crecidas en los cauces, como se mencionar\u00e1 m\u00e1s adelante.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Como alternativa a las defensas longitudinales se encuentran las <strong>defensas discontinuas<\/strong>, las que est\u00e1n formadas por elementos separados pero dispuestos en forma armoniosa, de tal forma que les permite cumplir su funci\u00f3n de protecci\u00f3n. Dentro de este grupo encontramos al <strong>sistema de espigones<\/strong>.\u00a0<\/span><\/p>\n<blockquote><p><strong>&#8220;Este es un tipo de obra que permite que los procesos din\u00e1micos de erosi\u00f3n y sedimentaci\u00f3n ayuden a la seguridad frente a crecidas en los cauces&#8221;.<\/strong><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El espig\u00f3n es una obra de protecci\u00f3n m\u00e1s econ\u00f3mica que las defensas longitudinales, sin embargo se debe tener presente que <strong>tienden a reducir el ancho del cauce<\/strong>. Este aspecto limitar\u00eda su utilizaci\u00f3n a cierto ancho de r\u00edo. El espig\u00f3n penetra en la corriente, desvi\u00e1ndola, lo que lo hace m\u00e1s vulnerable a la acci\u00f3n del agua, pero no menos eficiente. Son de f\u00e1cil construcci\u00f3n y conservaci\u00f3n, y lo m\u00e1s importante es que la falla de uno de ellos dentro de un sistema no afecta a la capacidad de respuesta de los dem\u00e1s, transformando al sistema de espigones en una defensa con <strong>grados de flexibilidad y adaptaci\u00f3n a las condiciones de la corriente<\/strong>. Esto lo transforma en un interesante aliado en el control de inundaciones.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La eficiencia del espig\u00f3n est\u00e1 relacionado con su posici\u00f3n en el cauce y con los objetivos que se persiguen (por ejemplo, protecci\u00f3n o navegabilidad). Permiten la <strong>protecci\u00f3n de los m\u00e1rgenes<\/strong> alejando el Thalweg de la orilla y reduciendo la velocidad del flujo en las zonas entre espigones, lo que facilita la sedimentaci\u00f3n y la conformaci\u00f3n de una nueva orilla, tambi\u00e9n conocida como orilla virtual, as\u00ed como el desarrollo progresivo de vegetaci\u00f3n en ella, estabilizando y robusteciendo esta zona. Por otra parte, en cauces navegables permite deflectar el flujo y favorecer el aumento de calado. De esta forma, como se mencion\u00f3 anteriormente, este <strong>es un tipo de obra que permite que los procesos din\u00e1micos de erosi\u00f3n y sedimentaci\u00f3n<\/strong> ayuden a la seguridad frente a crecidas en los cauces.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Los espigones pueden ser permeables e impermeables y con ello retardadores o deflectores. Lo positivo es que dependiendo de ciertos factores y condiciones hidr\u00e1ulicas <strong>se pueden emplear diferentes tipos de materiales disponibles incluso en la misma zona de emplazamiento<\/strong>, como roca, madera, gaviones, tetr\u00e1podos, geotubos, sacos de arena o mortero, entre otros.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Otro aspecto interesante a destacar, es que el dise\u00f1o se puede mejorar con el tiempo y en forma continua, en la medida que se realizan las labores de mantenimiento y se incorporan lo observado en las crecidas. Esto es muy importante puesto que permitir\u00eda contar con una obra en perfecta capacidad de protecci\u00f3n despu\u00e9s de cada crecida, eso s\u00ed considerando que realmente se realizan labores de mantenci\u00f3n en \u00e9pocas de estiaje. Por lo tanto, <strong>la mantenci\u00f3n de estas obras es requisito fundamental para el buen funcionamiento<\/strong> de ellas.\u00a0<\/span><\/p>\n<blockquote><p><strong>&#8220;Para este tipo de obras, es muy importante aplicar la experiencia y conocer la din\u00e1mica del cauce. Hay que sumar a esto, que para una correcta posici\u00f3n, distancia y \u00e1ngulos de los espigones, se deber\u00edan realizar modelos f\u00edsicos, que permiten evaluar el comportamiento m\u00e1s eficiente del sistema de espigones&#8221;.<\/strong><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El dise\u00f1o del sistema de espigones no tiene f\u00f3rmulas ni reglas r\u00edgidas. En la literatura t\u00e9cnica se pueden encontrar varias f\u00f3rmulas y recomendaciones. Para este tipo de obras, es muy importante aplicar la experiencia y conocer la din\u00e1mica del cauce. Hay que sumar a esto, que para una correcta posici\u00f3n, distancia y \u00e1ngulos de los espigones, se deber\u00edan realizar modelos f\u00edsicos, que permiten evaluar el comportamiento m\u00e1s eficiente del sistema de espigones. <strong>El INH puede estudiar este tipo de sistemas como parte de modelos f\u00edsicos fluviales<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Como vemos, <strong>el espig\u00f3n puede ser un importante aliado en el control de inundaciones, es una obra de defensa relativamente econ\u00f3mica, se adapta en las crecidas, y nos permite una protecci\u00f3n de las riberas progresiva en el tiempo<\/strong>. No obstante lo anterior, en forma general no se debe olvidar que aunque tengamos una buena protecci\u00f3n en las riberas, las inundaciones producto de las crecidas en nuestros r\u00edos nos acompa\u00f1ar\u00e1n frecuentemente. La naturaleza siempre puede sobrepasar el dise\u00f1o de nuestras obras de protecci\u00f3n. Por esto, no es menos cierto que la mejor defensa fluvial es darle el espacio al r\u00edo con sus llanuras de inundaci\u00f3n para que se desarrolle y encuentre el equilibrio en su propia din\u00e1mica, as\u00ed como fue entendido por ejemplo por la Uni\u00f3n Europea que desde a\u00f1o 2007 en su norma 2007\/60\/EG que dentro de sus objetivos para la Gesti\u00f3n de Riesgo de Inundaci\u00f3n se plante\u00f3 dar m\u00e1s espacio a los r\u00edos considerando, entre otros, el mantenimiento o el restablecimiento de las llanuras aluviales. <\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Columna de opini\u00f3n de Emilio Torres Valdebenito, director ejecutivo del Instituto Nacional de Hidr\u00e1ulica. Los r\u00edos se encuentran en un proceso permanente de b\u00fasqueda de un equilibrio. Muchas veces, frente a alguna alteraci\u00f3n (variabilidad clim\u00e1tica, cambio clim\u00e1tico o actividades antr\u00f3picas), el r\u00edo reacciona modificando su profundidad y trayectoria, o simplemente ampliando horizontalmente su ancho, generando probables situaciones de riesgo, especialmente en caso de crecidas importantes o extraordinarias, tanto para la poblaci\u00f3n ribere\u00f1a como para la infraestructura existente. Frente a estas situaciones de riesgo se construyen habitualmente defensas fluviales. La construcci\u00f3n de defensas en las riberas significa en la pr\u00e1ctica quitarle grados de libertad al r\u00edo, especialmente en la restricci\u00f3n del movimiento lateral. 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